Te comería…como si fueras un pastel de chocolate

7 am: suena el despertador, no quiero abrir los ojos, estaba soñando contigo, con tu piel sudorosa junto a la mía y tus piernas sobre mi cuerpo, qué ganas tengo de tí. Estos sueños siempre me provocan que amanezca con un vacío en el estómago y que tenga que morder la almohada para resistir tu ausencia.

7:05 am: me hundo en tus recuerdos mientras toco mi cuerpo, pienso en el tuyo, en tus brazos que me encanta morder mientras jugamos al amor,  en esa zona de tu espalda donde se pierden mis manos al besarte, me llegan unas sensaciones electrizantes, sigo pensando en ti, así que te llamo, escucho tu voz suave, acariciando mis labios, recuerdo tus besos humedos, tu lengua voraz que me come la garganta…

7:15 am: hablamos de trivialidades, me cuentas de tu trabajo, de lo mucho que lloverá el día de hoy; pero yo no paro de estas ansias de tí, te pido que me susurres cosas al teléfono, es la primera vez, suenas sorprendido y emocionado, comienzas a hablar en tono más bajo, me dices que estás pensando en mí…

7:30 am: entras por la puerta de la cocina, mientras yo preparo el desayuno, no me dejas decirte “hola cariño”, me absorbes con tus brazos y me muerdes la boca, cuánto espere por tu calor y ahora estás consumiendo el mío, acercate más, me gusta sentirte en todo tu esplendor, también yo me siento lista para ti.

No puedo resistirme a tus caricias, siento como si me quisieras arrancar la piel, adoro cuando te pones tan salvaje; me recuestas sobre la mesa y tu lengua hace el resto, desde los pies hasta el alma -como dijera Benedetti-… te gusta que no tenga ropa interior, así tu labor es más sencilla y placentera, es como si te invitara a desayunar sexo…Te pido que esperes, tengo hambre y un vacío que no cesa, abro una puerta y saco el chocolate para untar que tanto te gusta, veo que tus ojitos destellan placer… ¿hace cuánto que no comes?

Ya no hay tiempo, ni mundo, sólo tú y yo dispuestos a hacernos el amor como nunca antes, me untas chocolate en los pechos y los comes como si fuera la primera vez, tus pequeñas mordidas causan un dolor tan dulce, que me arrepiento de no habérmelo untado en el cuello, las piernas y esa zona que tanto te gusta probar…

Te busco la boca mientras voy tocando cada parte de ti, rozo con mis uñas tus muslos, tu abdomen, te empujo hacia mi, ven suavemente a inundarme de tu ser y hagámonos uno solo, entra por este camino hecho especialmente para tu cuerpo, tu humedad me hace quererte más, este compás de movimientos, tus manos arañando mi espalda me generan un deleite indescriptible, me quemo por dentro, te miro a los ojos, de esa forma en la que te digo que si nuestro vaivén es más rápido, pronto llegaremos al clímax de la historia, sólo escucho tu corazón latir con fuerza en mi interior, estoy casi sin aliento, siento una ola de espasmos mutuos…

Nos besamos por última vez antes de que te recuestes a mi lado, tu cuerpo desnudo me toca agradecido…

…Se escuchan voces a lo lejos, me dices que tienes que irte, te respondo que fue una delicia haberte saboreado a la distancia y que te espero esta noche con un pastel de chocolate, ya sabes cuál será la cereza…

Esta entrada se publicó el octubre 10, 2011 en 5:23 am y se archivó dentro de Relatos con toque erotique. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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