Si el deseo tuviera tu nombre.

Tenía la sensación de haberte visto en un sueño erótico, de esos en los que te despiertas con olor a dulce y sexo reposado, esa mirada me recordaba cuan intensa había sido tu piel en la curvatura de mi cuerpo; sin embargo, tu cercanía real era mejor que ese oscuro recuerdo.

Te vi caminando por la calle sin nombre, estabas vestido con ese traje que me dejaba adivinar tus brazos fuertes, tu espalda perfecta, tus nalgas listas para mi violencia…Desde ese momento comence a desearte sórdidamente, estuve días con fiebre soñándote nuevamente en mi piel, pensándote en mis labios, acariciándote en mis piernas, sin saber cuál era esa táctica y estrategia de la que habla Benedetti para que vinieras a mi con una correspondencia concupiscente. Se encendió dentro de mi un calor abrasador que me consumía sólo de saberte cerca, sin duda mi cuerpo respondía ante tu presencia y quería quemarte, adorarte, tocarte por dentro, sentirte por fuera…

Lo supiste desde siempre, lo que te llevó a urdir ese plan que aun hoy me trae memorias incandescentes. Ese día subimos juntos al elevador, te acercaste tanto que podía escuchar la sangre corriendo por todas las venas de tu cuerpo, vi tu mirada brillar a través de mis ojos y sonreiste. Mi corazón latía apresuradamente, quería llegar hasta ti antes de arrancarte a mordidas ese pantalón ajustado, pero tú me acorralaste con tus brazos y  colocaste tu boca en la mía, tu lengua recorría mis comisuras, sentía tu humedad, tus dientes mordiendo mi lengua, tocando cada rincón, cualquier sensación que hubiese pensado no se comparaba con este mar. Tus manos y boca se dibujaron en cada parte de mi cuerpo, no sabía si alguien nos veía, pero eso me excitaba aun más, me incitaba a seguir con esta quema de emociones y deseos…

Una voz nos detuvo, así que decidimos guardar el descaro y continuar después, finalmente el  juego habia comenzado, podíamos hacer un recorrido sexual por cada rincón de este lugar hasta saciar el instinto voraz que me arañaba por dentro con cada paso, cada mirada, cada palabra…

Esta entrada se publicó el abril 25, 2012 en 4:15 am y se archivó dentro de Relatos con toque erotique. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Si el deseo tuviera tu nombre.

  1. Ismael en dijo:

    Woao ahora si saliste inspirada al ruedo. felicidades torera

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