Voto de silencio espiritual

Es cansado acallar las voces internas que nos acompañan a cada paso, requiere profundizar en el ser y entender qué es lo que se busca para no extraviarse en las entrañas o las telarañas que la mente ha generado con el paso de los años.

El fin de semana anterior prendi una veladora para no perderme en ese camino, llevaba días enteros con una inundación interior que no me permitía acercarme a la entrada de mi laberinto, por causalidad ese día dejo de llover y a cambio, me fueron obsequiados 2 días de aridez y amargura, con los que la vida pretendía poner a prueba mi equilibrio.
El primer día toque a tu puerta gritando auxilio, sabía que era una súplica desesperada que pocas personas suelen atender, pero veía en ti el cobijo necesario para lograr que mi luz no se apagara. La madre tierra me protegió de inmediato, a base de oscuridad medicinal y piedras calientes, no sólo me dejo gritar y llorar, sino también cantarle al oído y suplicar su perdón, tanto daño causado, tantas penas ahogadas en el río, tanto desamor…
La desintoxicación era un proceso necesario, el veneno diario hace que la piel se ponga verdosa, así que una vez que tome el color de la naturaleza pude probar con todos mis sentidos las mieles de la vida, el arroz y las tortitas de plátano no sirvieron únicamente para saciar el apetito, instinto básico, sino que fueron un remanso, flores de colores y sabores para el espíritu, sabía que con ello me preparabas para la siguiente prueba, se necesita un estómago bien alimentado para no desfallecer en el intento de sanar.
Y llego la noche, no era como cualquiera otra, pues la tormenta no permitía ver las estrellas, pero sí una luna gigante anaranjada que sería testigo del fuego al que todos nos entregaríamos, ese fuego que quema lo negativo y nos permite fluir con la vida. En ese momento supe la importancia de mi vida, la integración que debía existir entre el ser y la realidad, no buena, no mala, sólo una realidad neutra que nos hace vivos y palpables ante el mundo.
En el día dos ya no sentía tanta aridez, la amargura se había endulzado con el té y el pan con miel de menta que nos ofreciste con un corazón sincero, tuve que adentrarme un poco mas en ese laberinto, tenía miedo de no salir…las palabras del grupo me ayudaron, las promesas no cumplidas quemaron como un trago de cianuro, pero era necesario saber que esa noche iba a poder dormir sin los demonios del insomnio, se fue la culpa, se fue la tristeza y la esperanza vino acompañada de los rayos de un atardecer que me confortaron y me hicieron saber que aun quedan muchas guerras, pero también infinidad de cielos que mirar.
Esta entrada se publicó el mayo 12, 2012 en 1:44 am y se archivó dentro de Los Diarios de la Vida. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Voto de silencio espiritual

  1. Realidad neutra… infinidad de cielos que mirar… me gusta, relacionado con otro post, tal vez en otras realidades, en otros mundos, en otras vidas.

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