Lisboa, la belleza hecha melancolía

181506_10150092377594213_5443122_n¿Escuchas la suavidad de ese río? Es aquél que se mece al compás de tu cuerpo, que duerme con el calor de un día de verano y va dejando murmullos en las noches de luna llena. ¿Sientes esa brisa melancólica? Se te enreda en tu melena alborotada, en tus dedos, te deja vestigios de vidas pasadas en la piel, te hace sonreir con esa frescura que llega en un momento inesperado y glorioso. Esta serie de sensaciones se combinan con un fado que se canta en el rincón de un bar, hay una voz que llora historias viejas de Lisboa, corta el tiempo con algunas tragedias vividas, observas cómo corren lágrimas por los ojos de los transeúntes, no hay una sola sombra que deje de conmoverse al pasar por el barrio aquel. Quisiera que esa voz te susurrara al oído mientras sueñas despierta con ese amor desnudo, con ese amor perdido en un barco que viajó errante rumbo a Madeira.

Demos un último suspiro para que corramos por las escalinatas hacia el Castillo de San Jorge, esa fortificación medieval que se vislumbra grandiosa a lo alto de la ciudad, no dejes de mirar estas calles antiguas, no dejes de comprar hachís, no olvides comprar unas nueces, todo para hacernos el camino fácil y vivaz, sé que vamos del llanto a las risas, pero así se nos presenta la Lisboa de mis amores, tan colorida y sentimental; admira este cielo infinito y esas pequeñas casas salpicadas de techos rojos, es ahora cuando quisiera que el tiempo se detuviera para dejarnos vivir este encuentro con Dios mismo hecho piedra e historia.

180033_10150092393459213_7012433_nYa no hay tiempo que perder, vamos a enamorarnos de la tarde a Belém, subamos a ese tranvía y contemplemos los arcoiris convertidos en fuentes, el Monasterio de los Jerónimos de un blanco resplandeciente, en el que Fernando Pessoa espera inerte nuestra visita, para recordarnos ese poema que nos hará sentirnos desconsolados por unas horas “¿Cuándo pasará este drama sin teatro o este teatro sin drama y me acogeré a casa?”; parece tan irreal toda esta belleza luminosa, sólo falta comernos unos pasteles de nata para llegar al climax de este momento tan puro.  Hagamos una larga caminata por el río, vamos a mirar a los pescadores andariegos que van y vienen del Padrao dos Descobrimentos hacia la Torre del Belém. ¿Te gustaría sentarte a la orilla y dejar que el tiempo vuele hasta que las estrellas tomen su turno en la bóveda celeste? Me encanta la idea de sólo mirarnos y no pensar en el porvenir…

…¿Dormiste bien después de ese manjar dulzón y esa tarde de reposo? Tomemos el tren que nos llevará a Sintra, hoy el cielo está de un gris lluvioso, seguro nos dará muchas sorpresas tibias esta tarde, anda, anda, dejemos el paragüas para otro día, hoy quiero que mis sentidos perciban la vida sin intermediarios… Parece que estamos llegando, hay niebla muy espesa alrededor de este pueblo pintoresco, subamos al autobús que nos llevará al  Castelo dos Mouros, esta fortificación es más impresionante que el Castillo de San Jorge, el viento es tan fuerte que nos puede arrojar hacia el precipicio, hagamos hasta lo imposible por recorrer cada rincón, llévate la mejor impresión de este fantasmagórico lugar, en el cual seguramente se libraron muchas batallas y se perdieron muchas vidas.

180537_10150092397294213_4932477_n180413_10150092397619213_653351_n

Déjame caminar solo hacia el Palacio Nacional de Pena, necesito un poco del silencio del bosque, sé que pronto será el final de nuestro camino, te pido que observes cuidadosamente los detalles del palacio, hay un monstruo que duerme en la entrada, ya lo verás, es el guardián de la zona, se puede percibir su maldad; estos lugares siempre son suntuosos, nada vuelve a ser igual después de mirar su magia, de oler esta riqueza, de sentir el linaje que corre por las venas azules de los que aquí habitaron, sé que estás satisfecha por haber venido hasta este recóndito lugar.

…Vamos a despedirnos con una comida en esa taberna, comamos el platillo tradicional de bacalao con un poco de pan y bebamos unas copas de vino, ya no hay más fado, ni más Lisboa, hoy nos decimos adiós, recuérdame mañana con un hasta nunca, qué placer…

Esta entrada se publicó el febrero 9, 2013 en 1:59 am y se archivó dentro de Diario de los Viajes. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Lisboa, la belleza hecha melancolía

  1. Jorge Alberto en dijo:

    ¡Sublime!

    Me encanta la forma en que describes un viaje o lugar, le das forma de una persona y la haces tuya!

    Voy a seguir leyendo tu blog, a ver que más relatos y pensamientos tuyos me encuentro🙂 Seguramente tendré muchas preguntas, pero esas luego te las cuento🙂

    Saludos y ¡sigue escribiendo!

    Jorge

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